¿La tele ya fue? Nuevas formas de entretenimiento

Por 12 abril, 2016Newsfeed

Está ahí, sobre la mesita del living de tu casa, apuntando a un cómodo sillón lleno de almohadones, dispuestos para que puedas disfrutar confortablemente de tu programa favorito. Sin embargo, hace ya tiempo que está de adorno. ¿Hace cuánto que no te sentás a ver lo que pasan por la tele? Si te cuesta acordarte de cuándo fue la última vez, está claro que no sos el único. De hecho, ya es un fenómeno global: la mitad de la gente no encuentra diariamente qué mirar en la televisión abierta, según datos del estudio anual de ConsumerLab TV & Media de Ericsson. Claro que esto no significa que se esté consumiendo menos entretenimiento, sino que los hábitos ligados a ver televisión se fueron modificando.

MÁS EXIGENCIA, MÁS LIBERTAD

Evidentemente, al tener acceso a contenidos más elaborados y segmentados , la vara de nuestra exigencia fue subiendo, y ya no nos conformamos con los programas que ofrecen los canales tradicionales a una hora determinada.

Sea mediante servicios de streaming como Netflix o el reciente Odeón a nivel local, descargas en Internet o los servicios de canales premium, hoy el consumo a demanda está a la orden del día, como un modo de ejercer la libertad de ver lo que queremos, donde queremos y a la hora que queremos, cambiando para siempre nuestras prácticas ligadas a los consumos culturales.

UN MODELO HÍBRIDO

La industria del entretenimiento busca  responder a estas nuevas realidades, que se transforman en demandas por parte del espectador, con distintas propuestas. El modelo más puro es el de Netflix, ya que todos sus contenidos son on demand, esto es, se pueden ver en el momento que se desee y desde cualquier dispositivo conectado a Internet.

Luego, existen modelos más híbridos, por ejemplo, el servicio de cable básico al que se le pueden agregar los sistemas on demand o pay per view (pagar por ver una película, por ejemplo), para poder acceder a contenidos premium. A su vez, algunos de estos canales premium ofrecen la posibilidad de acceder a sus programaciones desde otros dispositivos móviles y, si estás de viaje o fuera de la casa, disfrutarlos igualmente.

Sin embargo, como todavía ninguna propuesta engloba toda la gama de posibilidades que existen, lo que mucha gente hace es pagar un abono de cable para ver algunos contenidos y TV abierta y, paralelamente, contratar un servicio tipo Netflix para mirar series. De hecho, muchos jóvenes deciden no tener televisión -en EE. UU., los estudiantes universitarios ya no poseen aparatos en los campus- y consumen pelis y series por Internet, incluso las emitidas por la TV local (los canales abiertos suelen subir diariamente los capítulos estreno).

 

¿HACIA DÓNDE VAMOS?

Si bien por un tiempo seguirán mandando los modelos híbridos que combinan servicios de la lógica de TV abierta con los paquetes a demanda, se vaticina que poco a poco iremos virando hacia un modelo puro parecido al de Internet. En Europa y EE. UU., por ejemplo, es posible tener televisión en vivo on demand -canales como Amazon Instant Video y Hulu lo demuestran-. En Argentina recién es muy incipiente: solo la plataforma Fansworld.tv ofrece contenidos televisivos online locales.

Así como la radio pasó de ser la protagonista del living alrededor de la cual la familia entera se juntaba para escuchar sus radioteatros favoritos a ser un objeto prescindible en muchos hogares, ya que muchos la escuchan mediante aplicaciones, también la tele tiene un largo camino por recorrer.

En el transcurso de esa marcha, deberá tener la capacidad de seguir reinventándose, para poder encontrar el modo de responder a las demandas de un espectador que ya no está dispuesto a que le digan qué y cuándo mirar, porque ya, desde hace rato, sabe que el verdadero control está en sus manos.

 

Fuente:Ohlalá- Ludmila Moscato